¡¡Y si la verdad de la milanesa… no trabajamos ni por amor al arte ni por amor a la contabilidad…lo hacemos porque hay dinero en recompensa y si sumado a eso haces lo que te gusta…mucho mejor!!

Ayer leí una entrevista a María José Flaqué (Health Coach y autora de varios libros en su especialidad) y cuando le pidieron que se presentara, ella dice, entre otras cosas, “El dinero es una de mis grandes pasiones”.

Yo pensé: GUAU! ¡Qué fortaleza para tal declaración!

¿Y por qué está tan mal visto hablar de dinero?

¿Por qué flaqueamos cuando nos preguntan el valor de honorarios por cierta tarea?

Porque sabemos que está mal visto que una persona, diga que le gusta el dinero. Porque tenemos una asociación absurda de que si le gusta el dinero es fría, calculadora y mala persona. ¡A la hoguera!

Porque tememos al dedo acusador que mal interpreta el concepto de AMBICION, serena y sana ambición.

“¿Cómo le digo que me debe dos meses de abono? ¡Que vergüenza!”

¿Vergüenza? ¡No! ¡Todavía tenes la consideración de avisarle que está en deuda!

Lo ideal de esto es esquivar prejuicios y limitaciones propias, para que al momento de reunirnos ser los primeros en avisar que ese tiempo vale, que tenemos un valor y eso se traduce en un precio.

En muchos casos nos sucede que trabajamos y luego decimos el valor de honorarios, claro, si tenemos la suerte de conocer y calcular nuestro valor.

En muchos casos, dejamos que “el otro” tenga la iniciativa de que nos pregunte “cuanto te debo la consulta/asesoría/mes”, siendo que dejamos a la suerte y consideración ajena que esto suceda, consecuencia, muchos no cobran por “vergüenza”.

Y cuando los honorarios se pactan por adelantado al trabajo sucede que terminamos haciéndolo al revés.

Como si fuésemos asalariados de nuestros clientes, cobramos lo que se llama “mes vencido”. Los que liquidamos impuestos siempre sabemos estar un mes atrás, un año atrás, porque trabajamos expost… pero no debería ser así la retribución.

Te cuento por qué.

Resulta que desde el momento que te pones a trabajar en algo, analizar algo, contestar algo, completar algo, etc. etc. etc.…el tiempo transcurre y como ya sabes: el TIEMPO ES VALIOSO o sea EL TIEMPO ES DINERO.

Entonces, lo ideal de esto es esquivar prejuicios y limitaciones propias, para que al momento de reunirnos ser los primeros en avisar que ese tiempo vale, que tenemos un valor y eso se traduce en un precio.

Que no estas dentro de la nomina de la empresa cliente, sino que sos un ASESOR EXTERNO y como tal tu trabajo empieza desde el momento cero.

Deberías considerarte un “NETFLIX”, donde para acceder al servicio se paga MES VIGENTE y no mes vencido.

Deberíamos considerar un sistema de SUSCRIPCION donde nos paguen con débito automático, ya que los clientes gozan de tu servicio por el solo hecho de “pertenecer” a tu cartera de cliente y estar en agenda.

Y además, yo me pregunto si de verdad habrá alguien a quien no le guste el dinero. ¿Habrá alguien que se encuentre un billete en la calle y salga corriendo?

No sé, creo que a quien le enoja u ofende que se hable de dinero, no es por el dinero en sí, sino por las ideas que tiene asociadas a él, por sus propios prejuicios.

Además, hablar de dinero merecido por el servicio en contraprestación, sin dudas, no tiene nada de malo. De hecho, veo que hay otras nuevas disciplinas que sin pelos en la lengua pueden presupuestar a valores altísimos y sin miedo a que le digan que NO.

Y si empezamos a pensar que, si todos sabemos cobrar bien por nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestra especialidad, nuestro diferencial, van a existir varios NO al principio pero luego entre todos los transformaremos en SI, en el SI que nos corresponde, que nos identifica y que nos une con el cliente ideal de cada uno de nosotros.

Y no es romanticismo esto, se trata, insisto, de cambiar nuestra forma de pensar, de ver la profesión y de ejercerla, porque no se hace de la noche a la mañana y también necesita capacitación permanente y atención de excelencia de servicio al cliente para que podamos hacer valer nuestros honorarios, porque de eso se trata la jerarquización también.

Tenes que sentirte capaz y merecedor de ganar el dinero que vos consideres que vales, sentir que el dinero no es malo y que es posible crear una realidad económica mejor para vos, basada en argumentos y cálculos, y además, logar una percepción del cliente superadora.

El dinero finalmente es una consecuencia de poder ejercer y hacer eso que te apasiona, de hacer cosas buenas…pero no es de menospreciar porque sin dudas te estas desvalorizando a vos mismo… por eso JERARQUIZAR LA PROFESION empieza por NOSOTROS MISMOS.

Por Ana Laura Sabio

Es contadora de profesión y creativa de vocación. Fundadora de Estudio Taxation y ex bailarina clásica, trata de encontrar armonía a la temática impositiva y contable con una voz simple y amistosa. Su propósito es ayudar a las personas haciendo simple lo complejo en materia tributaria. Mentora de profesionales, dicta charlas y talleres en reconocidos organismos públicos y privados. La experiencia de más de 15 años en el ámbito corporativo, privado y público hacen que hoy su propósito crezca asesorando y acompañando a particulares y emprendedores que creen en sus proyectos y buscan crecer de manera sustentable económicamente. Pueden conocerla como Anita, la contadora.

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